Río de Janeiro 1992, Cumbre de la Tierra que reunió a personalidades representantes de 179 países
e invitó a la ciudadanía a sentar las bases de un mundo próspero y sostenible. Ese año, se puso de
manifiesto por primera vez la necesidad de establecer una fecha para conmemorar el valor
primordial de nuestros mares. El día preciso no se haría oficial hasta la resolución de la Asamblea
General de la ONU de 2008. Con un contundente “Océanos y el derecho del mar”, título que había
encabezado otras resoluciones desde hacía una década, se expresaron numerosas preocupaciones
en lo que la salud de los ecosistemas marinos concierne. Con el objetivo de promover la consciencia
y desencadenar una llamada a la acción, el día 8 de Junio se declaró como Día Mundial de los
Océanos.
Una vez sentadas las bases de sus derechos y habiendo fijado un día en el que podamos agradecer y
celebrar los recursos y el sustento que nos proporcionan, ¿qué hemos hecho para seguir
preservando su vitalidad?
La proclamación de la fecha supuso una catálisis en cuanto a compromiso e implicación no
solamente de instituciones y organismos, sino que también conllevó un gran impacto en la
sensibilización de la sociedad. El progreso más significativo llegaría con la iniciativa de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible como evolución y continuación de los Objetivos del Milenio lanzados por las
Naciones Unidas en el año 2000. Concretamente, el ODS 14 centra sus actuaciones en el medio
marino llevando como titular “Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los
recursos marinos”. Prevenir la contaminación marina, regular la pesca que se encuentra por encima
de las capacidades de los mares y fomentar el desarrollo de los conocimientos científicos, fueron
algunas de las metas que se presentaron en la primera Conferencia de los Océanos de 2017 que
comprendió, por supuesto, en torno al 8 de Junio.
Este año el Día Mundial de los Océanos coincide con el inicio de la década para lograr los propósitos
del ODS 14 y su lema es “Océanos: vida y medio de subsistencia”. Este año, se ponen en el punto de
mira todas las actuaciones que significan el desajuste de su biodiversidad y los efectos adversos que
sufriríamos nosotros mismos en consecuencia. Este año, los mares nos recuerdan de nuevo que más
allá de un día en particular, asegurar y concienciar acerca de su bienestar debe estar en la agenda de
todos.